Desarrollar desde cero.
Antes de poner una aplicación así a la venta, habría que grabar los movimientos, construir las pantallas, programar el cronómetro, grabar las narraciones y adaptarlo todo al celular.
Un proyecto de ese tamaño cuesta algunos miles de dólares con un equipo de desarrollo — y meses de espera. Mientras tanto, la oferta sigue en el papel.






































